« Testigos de su cultura primera, de su vida nómada y de los universos culturales y espirituales encontrados en el camino, sus cuadros enigmáticos y fascinantes nos llevan a un mundo onírico naturalmente mestizo y tropical. »

Trayectoria

1975

Ciego de Ávila · La Habana, Cuba

Nacimiento en Ciego de Ávila. Crece en Cuba en una familia de orígenes españoles, africanos, chinos y franceses. Descubrimiento de la pintura de forma autodidacta, nutrido de la riqueza cultural y espiritual cubana.

1998–2006

Francia

Instalación en Francia. Vive y trabaja sucesivamente en Marsella, Aix-en-Provence y París. Primeras exposiciones parisinas y primeros reconocimientos institucionales: Maison de Radio Francia (2002), Palacio de la UNESCO (2001).

2006–2012

Nueva Caledonia · Nueva Zelanda

Período fundacional en Oceanía. Residencias artísticas en el Centro de Arte y en el Centro Cultural Tjibaou de Numea. Encuentro con las culturas melanesias y polinesicas que enriquecen duraderamente su universo visual. Expone en Nueva Zelanda (Palmerston North, 2011).

2010

Création du Conservatorio de rostros

Naissance d'un projet artistique et poétique unique : le Conservatorio de rostros, une collection de portraits anonymes qui explore la diversité infinie du visage humain.

2012–2026

Sud-Ouest de la Francia

Installation dans le Gers et le sud-ouest de la Francia (Marciac, Toulouse, Bordeaux). Participation régulière à des expositions collectives et personnelles. Galería Le MARCO à Marciac (2024), Festival de jazz de Marciac, MACLA à Bordeaux.

El universo artístico

Hans Christian Vergara desarrolla un lenguaje pictórico sincrético, a imagen de sus orígenes múltiples. En él coexisten los orishas o divinidades de la santería afrocubana — Elegguá, dios de los caminos ; Ochún, patrona de los ríos ; Yemayá, diosa del mar — con egguns (espíritus protectores de los muertos), el hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci o un cemí, ser supremo de los indios Taínos.

En el corazón de este universo mitológico evolucionan sus « virtuosos » : extrañas criaturas híbridas de cuerpo animal, vegetal o humano, encarnaciones de entidades espirituales que, con su gallo (su vigía) o su piña (su potencial espiritual), recorren los caminos de la vida en busca de elevación.

Sus dibujos automáticos — los Zinzins — son testigos de otra faceta de su práctica : la exploración del inconsciente a través de la tinta china, sin arrepentimiento ni retoque. La línea sigue el gesto, el gesto sigue el espíritu.

Las obras de Hans Christian Vergara son verdaderas invitaciones al viaje, a la contemplación y a la meditación. Reflejan la diversidad de la conciencia espiritual y sobre todo su universalidad.

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