« Testigos de su cultura primera, de su vida nómada y de los universos culturales y espirituales encontrados en el camino, sus cuadros enigmáticos y fascinantes nos llevan a un mundo onírico naturalmente mestizo y tropical. »
Trayectoria
Ciego de Ávila · La Habana, Cuba
Nacimiento en Ciego de Ávila. Crece en Cuba en una familia de orígenes españoles, africanos, chinos y franceses. Descubrimiento de la pintura de forma autodidacta, nutrido de la riqueza cultural y espiritual cubana.
Francia
Instalación en Francia. Vive y trabaja sucesivamente en Marsella, Aix-en-Provence y París. Primeras exposiciones parisinas y primeros reconocimientos institucionales: Maison de Radio Francia (2002), Palacio de la UNESCO (2001).
Nueva Caledonia · Nueva Zelanda
Período fundacional en Oceanía. Residencias artísticas en el Centro de Arte y en el Centro Cultural Tjibaou de Numea. Encuentro con las culturas melanesias y polinesicas que enriquecen duraderamente su universo visual. Expone en Nueva Zelanda (Palmerston North, 2011).
Création du Conservatorio de rostros
Naissance d'un projet artistique et poétique unique : le Conservatorio de rostros, une collection de portraits anonymes qui explore la diversité infinie du visage humain.
Sud-Ouest de la Francia
Installation dans le Gers et le sud-ouest de la Francia (Marciac, Toulouse, Bordeaux). Participation régulière à des expositions collectives et personnelles. Galería Le MARCO à Marciac (2024), Festival de jazz de Marciac, MACLA à Bordeaux.
El universo artístico
Hans Christian Vergara desarrolla un lenguaje pictórico sincrético, a imagen de sus orígenes múltiples. En él coexisten los orishas o divinidades de la santería afrocubana — Elegguá, dios de los caminos ; Ochún, patrona de los ríos ; Yemayá, diosa del mar — con egguns (espíritus protectores de los muertos), el hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci o un cemí, ser supremo de los indios Taínos.
En el corazón de este universo mitológico evolucionan sus « virtuosos » : extrañas criaturas híbridas de cuerpo animal, vegetal o humano, encarnaciones de entidades espirituales que, con su gallo (su vigía) o su piña (su potencial espiritual), recorren los caminos de la vida en busca de elevación.
Sus dibujos automáticos — los Zinzins — son testigos de otra faceta de su práctica : la exploración del inconsciente a través de la tinta china, sin arrepentimiento ni retoque. La línea sigue el gesto, el gesto sigue el espíritu.
Las obras de Hans Christian Vergara son verdaderas invitaciones al viaje, a la contemplación y a la meditación. Reflejan la diversidad de la conciencia espiritual y sobre todo su universalidad.
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